miércoles, 6 de agosto de 2014

Mis demonios

Son cautelosos y muy callados. Se mantienen en silencio para que no sepas que están ahí. Y ese es el gran problema, tu no puedes verlos. Hablas con ellos todos los días mientras me ves a los ojos, les sonríes, tomas sus manos, los besas, tu los amas a todos. Los escuchas, pero no los entiendes. Y yo no sé cómo hacerla de traductora cuando ha sido tan difícil entenderlos yo misma.

No voy a pedirte nada tan ridículo como que te pongas en mis zapatos. Somos tan diferentes, que sería imposible si quiera imaginártelo. Y ese es el problema, tu no puedes entender los demonios que viven dentro de mi. Sé que te desesperas, sé que a veces te hacen rabiar. Pueden ponerte triste, melancólico, o simplemente confuso porque no puedes comprender. Quiero que sepas que lamento todas esas cosas cada día de mi vida. Pero es algo con lo que debo lidiar... después de todo, esos demonios son míos, mi responsabilidad ineludible. Solo quería que supieras lo mucho que te agradezco que tu estés tratando de vivir con ellos también, que aprecio tu esfuerzo, tu cariño, paciencia y amor. Mis demonios son seres incomprendidos, tienen miedo a muchas cosas, y necesitan amor. Ellos son parte de mi.

Solo temo que siempre vaya a ser un problema el que no entiendas los demonios que viven en mi cabeza.

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